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Algatocín

Serranía de Ronda

Algatocín

Algatocín se encuentra enclavado en el Valle del Genal, siendo peculiar su estructura urbana herencia de los pueblos bereberes que dieron origen a esta villa de la Serranía de Ronda

Algatocín se sitúa en el Valle del Genal a una altitud de 721 metros sobre el nivel del mar. Su población, de poco más de mil habitantes, se ve incrementada de manera espectacular en verano. Sin duda, la cercanía a la Costa del Sol y los encantos naturales de Algatocín despiertan por esas fechas el deseo de visitarla por numerosos turistas.

El nombre de Algatocín proviene del árabe (Al-Atusiyin) y es que el origen bereber de esta localidad se muestra en cada calle, cada casa y hasta cada rincón de sus tierras.

Los edificios más emblemáticos de Algatocín son la Iglesia parroquial de Nuestra Señora del Rosario que data del siglo XVI. Según la tradición fue edificada sobre el que fue palacio de Algatoisa, hija de un rey musulmán. Además de sus casas dieciochescas con sus fachadas porticadas, es de destacar en la parte más alta del pueblo la Ermita del Santo Cristo.

Pero además destaca por la belleza de sus paisajes y las innumerables rutas que su territorio ofrece. Recorrer la senda del Genal, hacer la subida de Cerro Gordo o la ruta hacia la ermita son algunas de las posibilidades que el municipio de Algatocín ofrece a sus visitantes.

La economía de este pueblo malagueño se sustenta fundamentalmente en la agricultura. También juegan un papel importante en su actividad la artesanía, compuesta fundamentalmente en el trabajo de la piel o marroquinería, así como las labores de ganchillo o crochet. Existe además una importante cosecha de plantas medicinales y aromáticas, así como una industria basada en las cooperativas de madera y en la industria chacinera.

Los siglos de historia de esta localidad serrana han dejado para el disfrute de vecinos y visitantes un sinfín de fiestas y tradiciones. Las más destacadas son las fiestas en honor a los patronos del pueblo, San Francisco de Asís y Nuestra Señora del Rosario que se celebran entre los días cuatro y siete de octubre. También son llamativas la Romería de San Isidro que tiene lugar el 15 de Mayo, la fiesta de Nuestra Señora de la Candelaria el 2 de febrero, con suelta de palomas y día del hornazo, y, finalmente, el Huerto del niño celebrado el Domingo de Resurrección.

De la gastronomía de Algatocín hay que destacar el magnífico guiso de chivo, la tortilla de bacalao, el gazpacho campero, el pan romano y el conejo en salsa.

Datos de InterésUpDown

Mapa de Algatocín

Número de habitantes: 967

Extensión del municipio: 20 km2

Web: www.algatocin.es

Email: algatocin_aedl@sopde.es

Teléfono: 952150000

HistoriaUpDown

Poco se conoce del origen de Algatocín, cuyas tierras fueron ocupadas ya por los romanos, a juzgar por los restos hallados en Cerrogordo, cercano al pueblo.

Todo parece indicar, por asociación con el nombre actual de la población, que fué fundada por la tribu bereber Al Atusiyin, aunque Diego Vázquez Otero en su libro Pueblos Malagueños, afirma que Algatocín "en un principio estuvo situado en la vertiente del río Guadiaro. Trasladado a la pequeña meseta en que está, fue residencia de la princesa Algotisa, hija de un rey moro de Ronda, del nombre de la cual debió derivarse el que hoy tiene''. Más adelante añade que al parecer, el nombre del rey musulmán y padre de la princesa pudo ser Abomelia, segundo monarca de la ciudad de Ronda.Nada de esto tiene una confirmación histórica, pues el nombre de Algotisa, del que pudo derivarse Algatocín, sólo se basa en la tradición oral.

En cualquier caso, su consolidación se produjo con la repoblación castellana posterior a la conquista cristiana.

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Agenda de fiestas de Algatocín

Lugares de interés de AlgatocínUpDown

Ermita del Calvario

Es un mirador privilegiado desde el que se contempla parte de la Serranía de Ronda.

Iglesia de Ntra. Sra. del Rosario

Fue construida en el siglo XVI y está situada dentro del casco urbano de Algatocín. Consta de tres naves de medio punto separadas por columnas. La nave central está cubierta por una bóveda de medio cañón con ventanales redondos. Al fondo está situada la capilla mayor flanqueada por dos capillas menores. Las naves laterales tienen el techo plano.

GastronomíaUpDown

En Algatocín, al igual que en el resto de los pueblos del Valle del Genal, la gastronomía tiene su fundamento en una larga tradición que ha sabido combinar los productos del terreno con la dieta alimentaria en función de la estacionalidad. La primavera es el tiempo de los guisos con hierbas silvestres como tagarninas, hinojos, collejas o espárragos trigueros. Durante todo el año se pueden degustar las ollas serranas y los diversos potajes de garbanzos, y, entre las carnes, los guisos de conejo y la amplia variedad de platos y embutidos procedentes del cerdo.

Todo se vertebra en torno a dos alimentos esenciales: el aceite de oliva y el pan horneado con leña. La repostería guarda en buena medida el recuerdo de la tradición morisca, siendo característicos la harina de trigo, el azúcar y el aceite de oliva combinados en perfecta armonía y aromatizados con canela, matalahúva y ajonjolí, y acompañados en ocasiones de almendras y nueces. En Algatocín gozan de merecida fama las gachas de harina con miel de caldera.

NaturalezaUp

Las tierras de Algatocín se extienden de este a oeste a lomos de la sierra que separa los ríos Genal y Guadiaro, entre lomas de pinos, castaños, alcornoques y encinas. El bosque baja entre olivos y almendros por la carretera de Jubrique hasta el Genal y allí se mezcla con pequeños huertos en las riberas del río. Por el oeste el arbolado es más escaso y aparece salpicando campos de cereal que bajan hasta las proximidades del Guadiaro. El pueblo, situado al pie de la Sierrecilla, a 724 metros sobre el nivel del mar, se asoma al valle del Genal aportando a un excelente paisaje la pincelada blanca de sus casas sobre la loma del Fraile.

En el Valle del Genal el visitante puede contemplar un caso singular de integración entre el aprovechamiento humano del territorio y su medio natural. Los usos humanos, tanto en los espacios edificados como en el territorio, son generalmente un extraordinario ejemplo de respeto a la Naturaleza. El urbanismo popular de la montaña mediterránea andaluza, rezuma en estos pueblos sabor a historia, que es sobre todo árabe, en sus callejas, a menudo angostas, tortuosas y empinadas, para adaptar las casas a los accidentes del terreno. El paisaje humano lo contemplan pequeños huertos familiares que cubren pequeñas terrazas o fondos de los estrechos valles. Es la integración entre el hombre y el medio lo que constituye uno de los principales encantos del Valle del Genal.

MAPA DEL SITIO

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