Al norte de la provincia malagueña y al oeste del Parque Natural de los Montes de Málaga se sitúa la localidad de Almogía de unos 4.200 habitantes
Almogía, con sus calles estrechas y sus casas colgadas en las colinas, se encuentra al norte de la provincia de Málaga, al oeste de l Parque Natural de los Montes de Málaga. Su geografía, muy accidentada poblado de olivos, almendros y pinos, la convirtió en la Edad Media en un importante punto estratégico militar. Además, este pueblo se caracteriza por presentar un entorno natural de gran belleza, donde podrá disfrutar de un agradable paseo por el Monte de Santi Petri o por el Tajo la Rambla.
Su paisaje está dominado por lomas alargadas y de formas redondeadas que tienen su punto más elevado en el pico de Santi Petri (797 m.). Un hermoso camino por la antigua carretera de Antequera desde Málaga, nos hará recorrer parte de los montes, con sus cortijadas y ventas. EL núcleo urbano posee un aspecto singular con sus casas de dos plantas cubiertas de tejados de tejas de dos aguas y el irregular trazado de sus calles denotan la influencia morisca. Las principales citas festivas, además de la romería de San Isidro en el mes de mayo, tienen lugar en agosto: el concurso de trilla, el festival de verdiales y la feria de agosto. Gracias a estas tradiciones, este municipio destaca por el verdial estilo Almogía. Antigua tradición que permite considerar al pueblo como la cuna de los verdiales, siendo su estilo el que tiene el toque más rápido con el dominio del violín.
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Datos de interés
Número de habitantes: 4263 personas
Extensión del municipio: 163 km2
Web: www.almogia.es
Email: almogia@sopde.es
Teléfono de Información: 952 430 300
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Historia
Es difícil establecer la época de su fundación, ya que se ha perdido la casi totalidad de su archivo municipal, pero su origen e historia están ligados a las distintas culturas que ocuparon Málaga y los pueblos de la costa. Prueba de ello, podría ser la importante calzada que pasaba por su término enlazando a Málaga con el centro de la península y que serviría como infraestructura para el intercambio comercial. Además, su ubicación nos define a Almogía como un lugar fuerte para la defensa de pasos estratégicos.
Durante la dominación musulmana tuvo gran importancia, sobre todo en tiempo de Omar Ben Hafsun, cuando su castillo, con los de Hins Camara e Hins Xan Biter (Sancti Petri), formaban el segundo cinturón defensivo de la ciudad y fortaleza de Bobastro”.
Cuando los Reyes Católicos cercaban Málaga, solicitó las condiciones de rendición, firmando el rey Fernando las Capitulaciones el día l0 de de Mayo de 1487, por las que quedaban como vasallos de Castilla, aunque rigiéndose por su Aljama o Consejo de la villa.
El 2 de mayo de 1564, el Consejo de Almogía concedió en calidad de préstamo, la campana de la Vela de su castillo al canónigo de la Catedral de Málaga, para esquilón de la Iglesia Mayor.
La Inquisición estuvo muy afianzada por esta zona, por el gran número de moriscos que habitaban en el arrabal, sobre todo teniendo en cuenta su proximidad a la capital. El elemento morisco se sumó a la rebelión comenzada en las zonas serranas en 1570, viniendo a sofocarlos el capitán don Francisco Sánchez de Córdoba al frente de 500 hombres. Desalojados los rebeldes del castillo, fueron trasladados al interior del país. La localidad fue repoblada por cristianos viejos que habitaran fuera del reino de Granada. La existencia de repobladores procedentes de Teba y Antequera se debe a que estas poblaciones pertenecían en aquel momento al reino de Sevilla.
La palabra Almogía, parece ser que deriva de Al-mexía, la del linaje de los mexíes y según otros eruditos, el vocablo equivale a la bonita.
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Gastronomía
Muy apreciados sus dulces caseros, sobre todo los Borrachuelos.
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Naturaleza
La población de Almogía se extiende por la solana del Cerro de la Peña, en plena comarca de los Montes de Málaga, entre olivos, almendros y pinos. Sus tierras se extienden desde el corredor natural que separa la sierra del Torcal de los Montes de Málaga, al norte, hasta las cercanías de la Hoya de Málaga, al sur. En este amplio territorio el paisaje está dominado por lomas generalmente alargadas y de formas redondeadas, que presentan la altitud máxima del municipio en el pico Santi Petri (797 m.) en la mitad occidental.
La mayor parte de estas lomas está ocupada por matorrales y olivos, aunque algunas zonas presentan restos del encinar que antiguamente cubría estos montes, aportando gran belleza al paisaje. Un paisaje que ofrece parajes de notable singularidad en los cerros y garganta de los Retamares, y espléndidas panorámicas desde la pista forestal que va a Santi-Petri. El embalse que ahora se encuentra en construcción en el río Campanillas, también aportará notable atractivo a zonas próximas a la población.
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