En un lugar estratégico junto al Pantano de Iznájar, Cueva de San Marcos limita con Granada en el punto geográfico más al norte de la Comarca
El término municipal de Cuevas de San Marcos está situado en la comarca de Antequera, en el borde norte de la provincia de Málaga. Su núcleo urbano está situado sobre una pequeña loma que desciende hasta el valle de río Genil, lugar en donde se encuentra el límite entre las provincias de Málaga y Córdoba.
Los afloramientos rocosos de estas sierras y el monte bajo que los rodean contrastan con los campos de olivar que cubren los terrenos más suaves del valle. Entre la zona donde se encuentra la población y el Camorro de Cuevas Altas, se encuentran los parajes más atractivos del municipio. Destaca en primer lugar el entorno de la presa de Iznajar, en un estrechamiento del terreno, desde que el que se pueden obtener bellas panorámicas de dicho embalse.
El asentamiento actual de la villa de Cuevas de San Marcos se remonta al enclave de la "Cueva Belda", posiblemente en el Calcolítico. A esta afirmación contribuyen, también, los restos de la cultura Dolménica que existen en sus alrededores: un Menhir en la zona denominada "Las Cruces" y que es conocido en la población con el nombre de "El Niño Piedra", desgraciadamente destruido recientemente.
Como población existía antes de la época romana pues Ptolomeo, en su Geografía, habla del poblado de Belda en el año 298 a. de J.C. Durante la dominación, Belda fue de las ciudades más ricas de la Bética. Con la dominación árabe florecen dos villas importantes en la comarca Las madinas de Archidona y Belda, ésta última origen de la actual Cuevas de San Marcos.
La iglesia parroquial de San Marcos es el monumento más destacado de este pueblo. Fue construida en el siglo XVII y a finales del XVIII fue reformada, participando su estilo del barroco tardío y del neoclásico como se puede comprobar en su monumental fachada coronada con un frontón triangular.
Historia
En la llamada Cueva de Belda, han aparecido restos importantes del Cuaternario, hachas de sílex, puntas de lanzas y otros utensilios de piedra de tosca fabricación, también se han encontrado restos humanos fosilizados en el interior, así como de la cultura dolménica, microlitos, idolillos, hachas de la Edad del Bronce y escaleras excavadas en la piedra, incluso existe un menhir en el lugar conocido por Las Cruces, al que se le da el nombre de Niño de Piedra.
Como población existía antes de la época romana pues Ptolomeo, en su Geografía, habla del poblado de Belda en el año 298 a. de J.C. Durante la dominación, Belda fue de las ciudades más ricas de la Bética. Se ha hallado un féretro de bronce, ánforas y monedas del Bajo Imperio Romano.
En la cumbre del Cerro del Camorro hay huellas de la población musulmana, siglos XIII y XIV, pavimentos de habitaciones, trozos de muros estucados, restos de cerámica del tipo de cuerda seca, y parte de los cimientos del castillo.
Debido a las correrías que las tropas de Juan II realizaban por estos lugares sus habitantes huyeron a Archidona, por lo que la toma de las poblaciones resultó fácil. Cuando los árabes atacaron Cañete, el alcalde de Cuevas Altas, acudió en su ayuda con toda la guarnición, momento que aprovecharon los musulmanes para arrasar el poblado con su castillo, que fue ocupado y reconstruido por sus antiguos moradores hasta que de nuevo en 1424 el alcalde de Antequera, lo volvió a arrasar. Juan II hizo donación de la llamada Dehesa de Belda, dividida en cuatro cortijos Pilar, Frailes, La Mereda y Cedrón, a la ciudad de Antequera, dando origen la agrupación de los dos primeros a Cuevas Altas y la de los otros a Cuevas Bajas.
En 1801, los vecinos de Cuevas Altas solicitan del rey Carlos IV la independencia del municipio de Antequera, que consiguen tras un pleito de seis años, concediéndosele el título de Villazgo.
En los documentos de toma de posesión de las autoridades nombradas, se habla indistintamente de Cuevas Altas, Cuevas de San Marcos y Villa Nueva de San Marcos.
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Gastronomía
La gastronomía viene determinada por los productos que se cosechan en la tierra, con predominio del aceite de oliva y la harina. De ahí que en el listado de peculiaridades figuren diversas variedades de pan, tortas, repostería, etc., tales como la rosca de pan, los roscos de huevos, el pan de cortijo, los roscos de vino, los borrachuelos y esas piezas tan singulares que se comen por San Marcos que son los hornazos y dulces en general.
En este pueblo también se elabora en casa el " resoli " o bebida compuesta de anís, granos de café y alguna hierva aromática.
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Naturaleza
El término municipal de Cuevas de San Marcos está situado en la comarca de Antequera, en el borde norte de la provincia de Málaga.
La población está situada sobre una pequeña loma que desciende hasta el valle del río Genil, lugar en donde se encuentra el límite entre las provincias de Málaga y Córdoba. Sus tierras se extienden desde el cauce de este río hasta la Sierra de Malnombre (828 m.), y en su mayor parte se corresponde con el valle del arroyo de los Puercos, que atraviesa el municipio del sur a norte entre la sierra ya mencionada y el Camorro de Cuevas Altas (907 m.).
Los afloramientos rocosos de estas sierras y el monte bajo que los rodean contrastan con los campos de olivar que cubren los terrenos más suaves del valle. Entre la zona donde se encuentra la población y el Camorro de Cuevas Altas se encuentran los parajes más atractivos del municipio. Precisamente, en esta cordillera, se encuentra una falla declarada como Monumento Natural de Andalucía por su valor geológico. Desde allí se divisa el pantano de Iznájar, donde habitualmente se practica la pesca. Destaca en primer lugar el entorno de la presa de este embalse, en un estrechamiento del terreno, desde que el que se pueden obtener bellas panorámicas de dicho embalse.
Otro paraje a destacar es la ladera norte del Camorro de Cuevas Altas. Allí los pinares y restos de antiguos encinares situados al pie de los escarpes de lo alto de la sierra abrazan campos de olivos y almendros, así como alguna que otra huerta configurando un recinto de gran calidad.
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