En Alcaucín también se celebra la Pasión de Cristo saliendo a la calle distintos pasos. Los monaguillos, como siempre, abren con sus altos ciriales los solemnes cortejos. Le siguen decenas de penitentes cuyos hábitos representan a las cofradías. También están presentes los romanos revestidos con sus petos de hojalata y sus lanzas.
Y el fervor del público. Los cirios se encienden como ríos luminosos.
Y las saetas. Numerosas voces se abren en la noche, entre el silencio y la expectación de los fieles, que escuchan cómo brotan los quejidos de las gargantas humildes y se elevan en el aire hasta hacer más llevadero el dolor del Nazareno,
La Semana Santa en Alcaucín se centra en el Miércoles, Jueves y Viernes Santo, que es cuando se procesionan a los diferentes tronos que hay en la localidad el recorrido llega primero hasta la ermita del Señor en el Calvario y luego se recorre las calles del pueblo.
En Semana Santa, muy peculiar y tradicional son los “Judíos”, vecinos ataviados con ropa a la usanza romana y máscaras muy antiguas de gestos y rostros desagradables, con pelucas y guiados por uno, el más feo y con una verruga, al que llaman el capitán. Salen el Jueves Santo y acosan a los vecinos con varas de almendro u olivo, simulando que les golpean hasta que algún vecino lo invitan a una copa en el bar.
Hay que destacar también la gastronomía típica de este pueblo en Semana Santa, ya que a pesar de los nuevos hábitos de comida que existen, se mantiene de antaño. Podemos destacar entre otras cosas: Potaje de Semana Santa, Buñuelos, Tortitas de bacalao con miel y Arroz con leche.
Esta tradición tan singular y el trazado de sus calles muestra el pasado árabe de Alcaucín, donde procesionan Ntra.Sra.de la Sierra, el Cautivo, Virgen de los Dolores, Santo Sepulcro y Soledad.














