Antiguamente, hacia las 12 de la noche se cogía un plato con agua y dos agujas de coser, una mayor que representaría al hombre y otra más pequeña que representaría a la mujer. Las dos se echaban al agua, de forma que quedasen flotando en la superficie del plato. Al principio tendían a separarse pero luego la mayor “persigue” a la menor hasta que llega el momento en que las dos se pueden juntar, lo cual da a entender que la pareja se ama.
Otra forma de predicción amorosa consistía en salir la tarde anterior a la fiesta en busca de una morilla, que es la flor del cardo. Por la noche se dejaba a la intemperie, y a la mañana siguiente se comprobaba si la flor había florecido de nuevo, en cuyo caso significaba el amor era correspondido por la pareja. Se cuenta también que si a las 2 de la madrugada la joven se mostraba desnuda ante el espejo, vería reflejado en él la imagen del que sería su marido.
Antes del amanecer, grupos de chicas se dirigían al río para lavarse la cara en sus limpias y frescas aguas.
Actualmente la fiesta se celebra en la Cortijada de los Morales, que tiene por patrón a este Santo. Durante el día se hace una misa en la ermita de San Juan, la procesión, pelea de gallos, cucañas, carrera de sacos, etc. La noche se dedica al baile con la orquesta y a la elección de reinas y damas.














