Álora es una población de gran tradición semanasantera, es una población con un gran número de cofradías y de participantes en su Semana de Pasión. Las salidas procesionales copan prácticamente la totalidad de la Semana Santa, desde el Domingo de Ramos, hasta el Domingo de Resurrección. Incluso el propio Sábado de Pasión se realiza un traslado procesional.
El Domingo de Ramos comienza con alegría, con la alegría de los niños que acompañan a la Pollinica por la tarde, con Jesús a su entrada en Jerusalén y María Santísima del Amparo Auxiliadora, la noche queda reservada para la Hermandad del Huerto.
La noche del Martes Santo la ocupa el traslado del Cristo Crucificado de los Estudiantes desde la iglesia de la Encarnación hasta la capilla de las Torres. La medianoche del Miércoles Santo comienza con el vía crucis. El Cristo Crucificado es procesionado a hombros, entre el fervor y recogimiento de numerosos fieles, y en la penumbra de las calles.
La madrugá perota es copada por el Nazareno de las Torres, el Crucificado de los Estudiantes, San Juan Evangelista, Virgen del Amor y María Santísima de los Dolores. Esta sucesión de bellos pasos hacen de la noche del Jueves Santo uno de los momentos claves.
El viernes santo encuentra en su mañana el momento mas importante de la Semana Santa aloreña, La ‘Despedía’, ceremonia única, que con fervor y emoción en la población se vive, un año entero esperando este magnífico momento. Es el encuentro del “Señor las Torres” y la “Virgen de los Dolores”. Este espectacular acto se celebra el Viernes Santo, alrededor de las dos de la tarde, en el impresionante marco de la Plaza Baja de “La Despedía”, la mas antigua y amplia de la localidad. Se trata de una fiesta de interés turístico. Por la noche, toda la alegría de la mañana se torna en seriedad y luto para acompañar con fervor las salidas de la Piedad, Santo Entierro, Ánimas y Soledad.
El Domingo de Resurrección tiene lugar la última salida con el “Resucitao”.














