Fiesta en la que, con el fuego purificador, todo lo viejo, lo que se quiere dejar atrás arde junto a los populares “tupirros” (San Juanes) en las calles del pueblo. De este modo, los vecinos de cada barrio montan sus tupirros con trapos viejos, con mesas y sillas viejas, muebles y demás que, por fin, dejarán de ver. Se suele montar un escenario por barrio, existiendo una sana competencia por el realismo con el que se engalana la figura, se ambienta y parece cobrar vida. Fecha: Cada 24 de Junio.














