La HERMANDAD SACRAMENTAL Y PENITENCIAL DE MONDA, de unos 270 miembros entre los que se cuentan Camareras y Horquilleros, y que procesiona siete Imágenes en siete Procesiones, es el resultado de la fusión en 1946 de las entonces existentes (la de la Vera-Cruz, la de Nuestro Padre Jesús y la del Santísimo), cuyos orígenes se remontan a los siglos XV o XVI.
Desde mediada la Cuaresma comienzan los Cultos: Novena a Jesús Nazareno, Septenario a la Virgen, Quinario a Cristo Crucificado e instalación del llamado Monumento.
Cabe resaltar el sublime valor artístico las Imágenes de Jesús Nazareno y la Virgen, talladas por José Navas Parejo, así como la del Crucificado, obra de Pedro Pérez Hidalgo.
Por estética, sobriedad y antigüedad, el Vía Crucis al Calvario (construcción barroca singular en nuestra provincia) es la Procesión más genuinamente mondeña. En ella, un grupo de hombres va entonando las estrofas de la “Vía Sacra”, saetas romanceadas de alto valor poético cuyo autor se supone perteneciente a nuestro Siglo de Oro. De vuelta para el Templo, las mujeres dirigen el canto del Rosario de la Aurora.
Bellísima y hermosa es la Procesión del Viernes Santo al mediodía, en la que hileras de penitentes vestidos con moradas túnicas de cola y portando negras cruces de madera siguen los pasos de Jesús Nazareno, Imagen la más venerada por los móndenos y aun por muchos forasteros. Y grandioso es el discurrir de la Procesión del Santo Entierro por Las Erillas, en las penumbras del ocaso, entre fechadas y balcones plenos de flores que resaltan sobre la cal. Como majestuosa es la bajada por la muy pendiente y amplia calle Valdescoba.
En la Procesión de la Soledad, casi todo el pueblo (e incluso personas que vienen de fuera) acompaña con cirios a Nuestra Señora, entre cánticos y el rezo del Rosario, creando un todo armonioso que invita a la contemplación tanto espiritual como estética, con estampas inolvidables.
Un carácter peculiar de nuestras Procesiones es que las Imágenes son llevadas por los “Horquilleros”, Hermanos que usan sus horquillas (heredadas muchas de sus padres o abuelos) para que el trono descanse en las paradas sobre ellas. Y muy mondeño es el sonido acompasado y “sordo” de las horquillas al dar en el suelo, pero que enmudecen cuando, en la Procesión al Calvario, se pasa delante del cementerio, en cuidadoso homenaje a tantos Hermanos difuntos...
Difícil datar los orígenes de nuestra Hermandad, quizás entre 1485 y 1570. Ciertamente el Libro de Actas de 1864 de la Congregación de la Santa Vera-Cruz habla de una antigüedad de tres siglos.
Existían en Monda las Hermandades de la Vera-Cruz, de Nuestro Padre Jesús y del Santísimo. Y parece que en 1909 celebraban cabildos conjuntos.














