En el siglo XVI existían pruebas documentales de la existencia de algunas cofradías, dado que aparecen testamentos en los que los otorgantes hacen referencias a limosnas y acompañamientos de las cofradías a que pertenecen. Así, son varias las Hermandades de penitencia historiadas en la localidad, tales como la de Jesús Nazareno (constituida en 1639), la de Jesús de la Columna y San Juan (fundada en 1703), la de Nuestra Señora de los Dolores (constituida en 1783) y la del Santísimo Cristo de la Sangre (configurada a principios del XVIII). Todas estas aportaciones cronológicas y detalles en los rituales procesionales se deben al historiador Francisco Ortiz Lozano.
Ceremonia de El Encuentro
Durante el siglo XIX salían en los días de Semana Santa titulares de cofradías de penitencia y en algunas ocasiones en forma de procesiones de rogativas. Hasta la destrucción del patrimonio eclesial en 1931, Ardales contaba con una serie de imágenes que se procesionaban en el pueblo durante los días de Semana Santa: el Señor de la Sangre, Jesús de la Columna, San Juan (sacado por los jóvenes), Padre Jesús (efectuaba su salida a las siete de la mañana), el Sepulcro y la Virgen de los Dolores.
Tras la destrucción vino la consiguiente fase de restauración, encargándose nuevos enseres y nuevas imágenes; se vivió un periodo de esplendor entre los años cincuenta y sesenta que se vio incrementado en la etapa de los ochenta gracias al apoyo de figuras destacadas del panorama cofradiero local.
Los desfiles procesionales comienzan el Jueves Santo cuando salen Jesús Nazareno (obra de Sebastián Santos Rojas, 1947) y María Santísima de la Esperanza (autor desconocido). Los tronos son del orfebre Cristóbal Martos (1990 y 1992, respectivamente).
Al día siguiente, salen los titulares de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Sangre (desconocido, utilizándose restos del Cristo de la Misericordia antiguo) y María Santísima de los Dolores (anónima, restaurada en Sevilla en los años cuarenta). Esta Hermandad realiza su salida desde la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios, mientras que la anterior la desarrolla desde el convento de San Sebastián.














