El río Guadiaro baña a siete términos municipales en Málaga, de los cuales, cinco forman la subcomarca del Valle del Guadiaro, ya que Casares pertenece al Valle del Genal y Ronda es la gran capital de la Serranía.
La Serranía de Ronda es un conjunto impresionante de montañas, valles, bosques y pueblos, en su mayoría pequeños que viven de lo que da la naturaleza y del turismo rural, para el que se han preparado concienzudamente, respetando el medio ambiente, con una amplia gama de servicios turísticos como alojamientos rurales de todo tipo, restaurantes e industrias artesanas.
Una buena parte de la Serranía supera los mil metros de altitud, aunque sus pueblos se encuentran entre esa altura máxima y los quinientos metros. Esa situación geográfica la ha dotado de un clima propio y de una abundante vegetación, permitiendo la existencia de muchos ríos entre los que destacan el Genal y el Guadiaro, que dan lugar a dos valles de inigualable belleza.
El río Guadiaro baña a siete términos municipales en Málaga, de los cuales, cinco forman la Subcomarca del Valle del Guadiaro, ya que Casares pertenece al Valle del Genal y Ronda es la gran capital de la Serranía.
Estos pueblos son Arriate, Montejaque, Benaoján, Jimera de Líbar y Cortes de la Frontera. Por sus términos transcurre en esta ocasión nuestra ruta.
Arriate, kilómetro cero del viaje. Arriate se ubica en la depresión de Ronda no superando su altitud los 500 metros. Se encuentra situado a unos 6 kilómetros de Ronda y a 125 de Mlaga, perfectamente comunicado con la carretera Ronda-Antequera, siendo además la puerta de entrada a la Sierra de Cádiz. La historia de Arriate, se remonta, hasta convertirse en leyenda, hasta los tiempos de los Reyes Católicos, aunque el origen de su nombre es árabe, “Arriadh” (Los Vergeles). Arriate mira a la Serranía desde las cuestas del Guadalcobacín –afluente del Guadiaro- en plena depresión de Ronda. El Guadalcobacín, que bordea el término municipal por el norte y el oeste, encierra algunos parajes de gran belleza cuando la vegetación de sus riberas se cierra formando auténticos “bosques-galerías”. Junto a estos parajes hay fértiles huertas que llegan hasta las inmediaciones del pueblo como parte de un paisaje hecho de olivares, plantaciones de cereales y frutales.
Tras dejar Arriate el viajero tomará por la MA-7400 en dirección a Ronda y en el primer cruce la A-367 para seguir, acto seguido, por la A-374 dirección Sevilla. Tras 10 kilómetros la ruta sigue hacia Benaoján, salvando un cruce a mano izquierda por la MA-7401. A la altura del kilómetro 17,5 se encuentra la Cueva del Gato.
En el camino hacia Benaoján, vamos pasando por alguna venta de interés, como Las banderas y con alojamientos rurales tan interesantes como el Cortijo La Bodega.
En paralelo, las vías del tren, el río Guadiaro y las paredes kársticas donde se alza majestuosa la Cueva del Gato, frente al citado hotel. Se trata de uno de los complejos de espeleología más grandes y atractivos de Andalucía; aunque entraña peligro adentrarse en periodos de lluvias por las rápidas crecidas.
Justo tras atravesar un puente, sobre el río y las vías, entramos en el Parque de Grazalema y llegamos a la Estación de Benaoján, en el kilómetro 19,200.
Se trata de un hermoso núcleo junto al río y la estación de ferrocarril con varias referencias turísticas de interés. Por un lado, la presencia del Hotel Molino del Santo, un Oasis de Tranquilidad. El hotel ocupa una ubicación única junto al nacimiento de un río que fluye todo el año. Hay jardines en los que relajarse a la sombra de árboles maduros. La piscina está climatizada con placas solares y una bomba de calor.
Posee un restaurante con cocina española, especializada en platos locales y regionales. El menú cambia según la temporada y la disponibilidad de productos en los mercados locales, pero siempre ofrece una gran variedad de carnes, pescado y platos.
Otro punto de interés es la antigua ermita reconvertida en alojamiento, que ha estado abierta como albergue hasta finales del pasado año.
Por último, el Mesón del Muelle es parada gatronómica obligada por la calidad de sus carnes asadas en horno de leña y sus platos tradicionales de la zona, donde no faltan las chacinas. Ubicado en un antiguo muelle de descarga del tren, el edificio ha vivido una transformación muy curiosa. La estupenda atención y la calidad de sus platos son dignos de reconocerse.
Y llegados al punto kilométrico 21,5 el municipio de Benaoján. El núcleo urbano está situado a 564 metros de altitud, en el valle del Guadiaro.
Las calles blancas y empinadas desembocan en un plaza central donde se alza la iglesia. En la parte baja del pueblo se desarrolla una importante industria chacinera.
Hablar de la industria chacinera en el municipio de Benaoján es lo mismo que hablar de tradición. Una tradición que le ha dado prestigio durante los últimos setenta años.
El siguiente paso nos lleva a Montejaque, para volver de nuevo aquí y seguir camino junto al río atravesando espacios naturales de interés.
Y es que el camino encuentra en Parque Natural de Sierra de Grazalema, un magnífico enclave que le permite contar con frondosos bosques y escarpadas sierras con espectaculares formaciones kársticas como la Cueva de la Pileta, que encontramos a cinco kilómetros del benaoján, camno de Jimera y Cortes.
En la Cueva de la Pileta aparecen los primeros vestigios de vida en la zona, habitada por el hombre desde el Paleolítico, cueva en la que dejaron huella de su paso en forma de pinturas y utensilios rupestres que la convirtieron en Monumento Nacional en 1924.
La ruta sigue a continuación dirección a Montejaque por la MA-84. Localidad que se encuentra en el kilómetro 25,5.
Población típicamente andalusí ofrece en su núcleo urbano y en su entorno todos los atractivos necesarios para el amante del turismo rural. El privilegiado entorno natural en el que se sitúa, entre el Valle del Guadiaro y la Sierra de Líbar, se completa con una gastronomía excepcional, un rico patrimonio artístico y monumental y un variado programa de fiestas.
El pueblo nace de la roca a los pies de un macizo de imagen espectacular a mil metros de altitud.
Montejaque, cuyo nombre “Monte-Xaqued” significa montaña perdida, es de origen árabe como lo demuestran sus intrincadas callejuelas tipicamente andaluzas, por las que caminar es un verdadero placer. Un pueblo moderno que ha sbido conservar sus profundas raíces.
Llegados a este punto el viajero debe volver al kilómetro 23,5 de la MA-8402 y tomar el cruce Jimera de Líbar-Cortes de la Frontera por la MA-8401.
Tres kilómetros mas y dejaremos a la izquierda de la ruta la Cueva de la Pileta y sobre el 33 llegaremos a Jimera de Líbar.
El municipio está ubicado en el Valle del Guadiaro y ofrece un paisaje accidentado de cerros cubiertos de encinas, alcornoques y matorral de gran belleza paisajística. El pueblo se alza sobre la ladera de un monte; la barriada de la Estación, en cambio, está a orillas del Guadiaro. Parte del municipio se encuentra dentro del Parque Natural “Sierra de Grazalema”. Con la llegada de los árabes fue conocida como “Inz Almaraz” que significa “castillo de la mujer”. Su término se incorporó a Ronda en época de los Reyes Católicos.
Jimera disfruta de un microclima único lo que ha favorecido la existencia de una gran variedad de entornos, entre los que se puede encontrar un extenso bosque mediterráneo, así como un espectacular bosque de rivera atravesado, de lado a lado, por el río Guadiaro.
En la Estación de Jimera el viajero encontrará el Restaurante Quercus, un establecimiento único y enclavado en un lugar muy especial. El restaurante es amplio y, a su vez, acogedor; la atención que el cliente recibe es muy peculiar, siempre amable. La cocina es mediterránea, serrana y de autor con la máxima calidad en todos sus productos y con una elaboración muy conseguida. El Restaurante Quercus ha sido galardonado con el Premio “Málaga Rural” al mejor mesón rural de la provincia el pasado año 2006.
Nada más salir de Jimera de Líbar, el viajero encontrará en su camino paralelo al río dos interesantes propuestas de turismo rural. Por un lado, las cabañas de Jimera, con amplios jardines, enorme piscina, cabañas de madera perfectamente equipadas y zonas de barbacoa y camping; por el otro, el conjunto de alojamientos rurales del Molino de la Flor. Se trata de un antiguo molino harinero que está apoyado en los restos del puente romano por el que pasa el río y frente a los rápidos del mismo. Está separado del resto de la finca por una serie de estanques llenos plantas acuáticas. En el mimso conjunto, se ubica el Molino del Inglés; ambos son lugares únicos que se reserva únicamente a grupos.
Jimera alberga otras casas rurales y cortijos, aunque destaca alguno en el camino hacia Atajate, que se sale ya de esta ruta.
En el kilómetro 38 la ruta llega a su fin al entrar en el municipio de Cortes de la Frontera.
Cortes de la Frontera está situado en un entorno inmejorable, entre los Parques Naturales de Los Alcornocales y la Sierra de Grazalema, extendiéndose por el Valle del Genal. Este emplazamiento le aporta un gran valor ecológico, pero además Cortes hace gala de una herencia cultural singular y del mantenimiento inalterable de las viejas costumbres y tradiciones. Todo ello convierte a este municipio de la serranía rondeña en un gran potencial medio ambiental y turístico.
A la entrada de Cortes, muy cerca de la Plaza de Toros, en la Avenida de la Libertad, está ubicado el Mesón Los Alcornocales. Es un restaurante con un sello personal y está decorado con gusto y esmero.
Sus especialidades son la sopa cortesana, la brocheta de solomillo ibérico, las piernas de cabrito al horno o el chuletón de Ávila, entre otros platos de una cocina tradicional y muy elaborada. El servicio, su carta y sus instalaciones atraerán al público más exigente con la seguridad que saldrán satisfechos de la visita a este mesón en Cortes de la Frontera.
Al salir del pueblo en dirección a Los Alcornocales, las cabañas de madera del Campamento de Inturjoven es una excelente alternativa de alojamiento en pleno campo. Aunque para aventureros y amantes de la convivencia con uno de los bosques de galerías más importantes de España, las cabañas de piedra de La Sauceda son una elección inolvidable.
Arriate, Montejaque, Benaoján, Jimera de Líbar y Cortes de la Frontera y sus entornos han constituido en esta ocasión nuestra ruta que ha discurrido por el Valle del Guadiaro, un hermoso rincón de la Serranía de Ronda.▲


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